Hay reconocimientos que después de varios años se ven igual que el día de la premiación. Y hay otros en los que el logotipo se raspó, el nombre se despegó en una esquina o el color se fue con la limpieza.
Muchas veces el acrílico es el mismo. Lo que cambia es cómo se aplicó el texto.
El grabado no se despega
El láser no pone nada sobre el acrílico. Quita material. El nombre queda marcado dentro de la pieza, con un acabado esmerilado que se lee por contraste con la luz.
No hay capa que se raspe ni tinta que se lave. Por eso, para el nombre de la persona y la fecha, el grabado es lo que recomendamos casi siempre.
Lo que el grabado no puede hacer
El grabado es de un solo tono. Si tu logotipo depende de su color, el láser lo va a reproducir en blanco esmerilado, y para algunas marcas eso no basta.
Ahí entra la impresión. Bien hecha, y protegida del lado correcto de la pieza, reproduce el color exacto de la marca.
Lo que más pedimos: las dos cosas
En una tanda corporativa lo más común es combinar: logotipo impreso a color, y nombre, puesto y fecha grabados con láser. La marca se ve como debe y lo personal no se borra.
Antes de producir mandamos muestra digital con el grabado y la impresión en su lugar, para que apruebes la pieza completa.
Cómo elegir para tu evento
Si el reconocimiento va a estar a la vista durante años, en un escritorio o una vitrina, lo personal va grabado. Si es para una campaña o un evento puntual donde manda el color de la marca, la impresión puede hacer todo el trabajo.
Y si no te decides, pide las dos opciones en la muestra digital. Ver el mismo diseño grabado y a color, lado a lado, suele resolver la duda en un minuto.
¿El grabado se puede hacer en color?
El grabado en acrílico es de un tono. Si necesitas color, lo combinamos con impresión en la misma pieza.
¿Graban también metal o termos?
Sí, grabamos piezas metálicas, termos y tazas con logotipo, además de acrílico.
¿Cuál es el mínimo?
No hay mínimo. Fabricamos desde una placa hasta la tanda completa del evento.